Posts del June, 2017

Practicar Pilates antes y después del parto puede ser muy beneficioso para tu salud

Durante el embarazo, la mujer podría sufrir dolores y molestias debido a los cambios fisiológicos y físicos que experimenta. Luego del proceso de gestación y parto, los músculos de la pared abdominal se estiran y, como resultado, se debilitan. La zona del suelo pélvico también sufre una gran tensión y tienden a estirarse y a descender más en la pelvis, debido al peso del bebé.

Una gran ayuda para aliviar estos síntomas, y recuperar la forma física previa al embarazo, es la práctica del pilates. En este sentido, el método se centra en fortalecer los grupos musculares que más sufren durante el embarazo y el parto. Su objetivo, principalmente, es recuperar la alineación y la estabilidad postural, las cuales se pudieron ver afectadas por el cambio del centro de gravedad en el cuerpo durante el período prenatal.

Debes tener en cuenta que no es necesario que hayas practicado pilates antes ni durante el embarazo. En caso de que el parto haya sido por vía vaginal y sin complicaciones, se puede empezar a practicar esta rutina de ejercicios entre las cuatro y seis semanas posteriores del parto, siempre y cuando se cuente con el alta médica y el bebé esté en buenas condiciones. Si el parto fue por cesárea, es necesario esperar entre seis y ocho semanas, siempre y cuando la operación esté completamente cicatrizada para evitar riesgos de infección o de reapertura. Todo lo anterior, por supuesto, bajo el consentimiento de un médico.

La primera etapa del entrenamiento, comienza con el reequilibrio del cuerpo que acaba de dar a luz. Conforme avanza el tiempo en esta práctica, los ejercicios incrementan su dificultad e intensidad, además ayudarán a perder peso, reafirmar los músculos y adquirir fuerza y estabilidad central.

Practicar pilates ayudar a disminuir el cansancio, el dolor de espalda, el estreñimiento, la retención de líquidos, la ansiedad y la depresión. Asimismo, es posible aumentar los niveles de fuerza, energía y resistencia física, mejorar la postura y la alineación del cuerpo, la circulación y aporta en gran medida a la sensación bienestar. Con ello, mejora también la autoestima. A su vez, la concentración en el trabajo físico, ayudará a alcanzar una claridad mental y así encontrar equilibrio en la vida.

Te aconsejamos realizar estos ejercicios bajo la supervisión de un experto, ya que la rutina deberá ser adaptada a las necesidades particulares, teniendo en cuenta factores como el tipo de parto, la disposición y estructura de la zona abdominal y del suelo pélvico.

¿Sabes cuál es la diferencia entre Pilates y Yoga?

Desde el principio: la palabra Yoga significa “unión” en sánscrito y se refiere a la fusión entre cuerpo, mente y espíritu. Es una disciplina que se creó en la India y proporciona relajación, además de bienestar físico y mental, ideal para la meditación. Por su parte, Joseph Pilates nombró a su método “Contrology” (Crontología), que se expresa como la completa coordinación de mente, cuerpo y espíritu. El pilates se enfoca en un entrenamiento físico y mental y contempla ejercicios que abarcan gimnasia y traumatología, potenciando la fuerza muscular con el control mental, prestando especial importancia a la relajación y la respiración.

La principal diferencia es que en yoga la postura se arma desde las extremidades (manos, pies, brazos y piernas) hacia el centro; mientras que en pilates es desde el Powerhouse (abdominales, glúteos y muslos internos) hacia las extremidades. Por lo tanto, el pilates se refiere al fortalecimiento del “core” y el yoga al estiramiento más enfático. Asimismo, en pilates las rutinas están dirigidas a fortalecer el cuerpo y mejorar el tono muscular, como nos lo recuerdan sus principios: respiración, control, centro, precisión, concentración y fluidez.; mientras que el yoga se enfoca en la relajación y la paz mental.

El pilates es una disciplina más cardiovascular, capaz de prevenir posibles lesiones y futuras enfermedades propias del envejecimiento como la artrosis y la osteoporosis. Te puede ayudar a tener mayor libertad, seguridad y comodidad en tu vida cotidiana.

No obstante, ambos se centran mucho en la respiración. En los dos casos, se enfatiza que la forma de respirar debe ser profunda, tanto al inhalar como al exhalar. La disimilitud está en que en yoga la respiración viene desde el diafragma, en pilates es torácica.

En cuanto a los implementos que se utilizan en las rutinas, en yoga existen las barras, mat y cuerdas, pero no incorpora elementos que otorguen resistencia o fuerza externa como el resorte, muy utilizado en las máquinas de pilates, así como también las colchonetas deben ser más gruesas que un mat.

Los beneficios de ambas disciplinas se expresan en aspectos como un cuerpo largo, fuerte y liviano, llegando a ser complementarios en la rehabilitación de lesiones. Como también, ayudan a disminuir el estrés y mejorar la calidad de vida.

Anímate a intentarlo, son dos actividades que pueden practicar todo tipo de personas, independientemente de la edad o la condición física.

Anímate a mejorar tu estado físico practicando Pilates

El ejercicio se divide en dos diferentes grupos: aeróbicos (referido a rutinas moderadas practicadas por un período de tiempo más prolongado como, por ejemplo: trotar, caminar rápido, bailar, etc.) y anaeróbicos (que fortalecen la masa muscular, generalmente, arrojando mejores resultados durante rutinas cortas, bajo exigencia intensa). Ambos tipos tienen numerosas ventajas, además del gasto calórico para bajar de peso. El pilates es un ejercicio anaeróbico, por lo tanto, es más importante la calidad y el control del movimiento que la cantidad de repeticiones. No obstante, uno de los grandes beneficios del método es que se adelgaza (genera una importante pérdida de grasa, ya que aumenta el gasto calórico) y se muscula a la vez.

El enfoque del pilates permite que se utilicen correcta y eficientemente los músculos, reduciendo grasa en el cuerpo y desarrollando masa muscular. Es probable que en un principio no veas reflejados los resultados en la balanza, esto es porque la grasa va disminuyendo y el músculo va aumentando, y debido a que el músculo pesa más que la grasa sí podrías notar el avance en un medidor de grasa corporal.

El pilates estimula los órganos y músculos desde adentro hacia afuera, lo que mejora nuestro funcionamiento interior y puede ayudarnos a perder peso equilibrando nuestro organismo. Los resultados de un cuerpo trabajado por el pilates los puedes notar paulatinamente y es posible lograrlo tanto con los ejercicios que se realizan en las máquinas, como los que se ejecutan sobre una colchoneta. Durante los primeros veinte minutos de las rutinas, los músculos logran consumir el glucógeno acumulado. Es en ese momento cuando el organismo comienza a quemar la grasa.

Son evidentes los primeros resultados para quienes comienzan a practicar pilates, en cuanto a la reducción de medidas en el “Powerhouse”, zona referida al abdomen, glúteos, piernas, brazos y tronco en general.

El aumento de tejido muscular que provoca el pilates, conlleva un incremento del gasto calórico diario. Por lo tanto, podemos decir que el método es un buen camino para conseguir perder peso y grasa.

Con cada clase, la musculatura se acrecienta y, por consiguiente, necesita calorías extra para nutrir el musculo desarrollado, lo cual ayudará a perder peso de forma progresiva, llegando a igualar a las calorías que consumiría un trabajo cardiovascular.

Luego de un tiempo practicando pilates, verás los avances a nivel físico y mental. Desecharás el volumen que te molesta, los músculos tanto de las piernas como los brazos se alargarán y parecerán más estilizados. Asimismo, la cintura se estrechará y los glúteos se moldearán.

No obstante, al igual que con cualquier otra rutina de ejercicios, la debes practicar al menos tres veces por semana, lo cual debes complementar con una dieta saludable.

Descubre como la práctica de Pilates te puede ayudar con la ciática

En la mayoría de los casos, la principal causa del problema se debe a una lesión en un disco vertebral. Asimismo, se podría originar por el debilitamiento de los distintos intervertebrales de la columna, ocasionado por el proceso natural de envejecimiento, la realización de un esfuerzo excesivo o por posturas corporales incorrectas, lo cual a la larga provoca desequilibrios en la columna vertebral.

Practicar ejercicio regularmente puede ayudar a aliviar el ciático. Esto, debido a que la liberación de endorfinas es capaz de reducir el dolor. Específicamente, el método pilates contribuye en la prevención de trastornos físicos que causan malestar, en este caso provocado por la afección del nervio ciático. Por lo mismo, es recomendable la rehabilitación mediante rutinas suaves y controladas, como el pilates, su práctica permite fortalecer los músculos y las articulaciones de la espalda y el Powerhouse (piso pélvico, transverso del abdomen, el diafragma, multifidus).

El pilates, además, desarrolla una reeducación postural muy efectiva, es decir, elimina las posturas forzadas y mantiene la estabilidad y posición correcta de la zona afectada. El trabajo, por lo tanto, estará enfocado en estabilizar la columna lumbar, fortaleciendo la faja abdominal y la musculatura estabilizadora primaria de la columna. De este modo, los diversos aspectos en los que se centra el entrenamiento pueden ayudar a reducir los problemas de espalda. El método hace específico hincapié en la conexión de la mente y el cuerpo, por consiguiente, mientras más conocimiento del cuerpo tengamos, será posible reconocer movimientos y posturas durante el transcurso la vida diaria que podrían causar lesiones.

No obstante, proteger el nervio ciático mientras se practica pilates es fundamental, por lo que habrá que evitar determinados ejercicios como, por ejemplo: en los que te inclinas hacia adelante desde la cadera, ya que pueden exacerbar el ciático, especialmente cuando gran parte de tu peso corporal descansa sobre tu cintura.

Es importante que practiques cualquier tipo de actividad física con alguien calificado para dar instrucciones de ésta, debido a que el objetivo principal de ejercitarse es contribuir en el bienestar general del cuerpo y la mente, no lo contrario, siempre evitando provocar lesiones físicas.