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Practicar Pilates antes y después del parto puede ser muy beneficioso para tu salud

10 junio, 2017
Probablemente, las ansias de que todo el proceso de gestación resulte bien, provoca el enfocar toda la energía en esa etapa. Sin embrago, luego de que la madre ya tiene a su hijo en brazos, debe adoptar ciertos hábitos dirigidos a la recuperación en el puerperio o postparto.

Durante el embarazo, la mujer podría sufrir dolores y molestias debido a los cambios fisiológicos y físicos que experimenta. Luego del proceso de gestación y parto, los músculos de la pared abdominal se estiran y, como resultado, se debilitan. La zona del suelo pélvico también sufre una gran tensión y tienden a estirarse y a descender más en la pelvis, debido al peso del bebé.

Una gran ayuda para aliviar estos síntomas, y recuperar la forma física previa al embarazo, es la práctica del pilates. En este sentido, el método se centra en fortalecer los grupos musculares que más sufren durante el embarazo y el parto. Su objetivo, principalmente, es recuperar la alineación y la estabilidad postural, las cuales se pudieron ver afectadas por el cambio del centro de gravedad en el cuerpo durante el período prenatal.

Debes tener en cuenta que no es necesario que hayas practicado pilates antes ni durante el embarazo. En caso de que el parto haya sido por vía vaginal y sin complicaciones, se puede empezar a practicar esta rutina de ejercicios entre las cuatro y seis semanas posteriores del parto, siempre y cuando se cuente con el alta médica y el bebé esté en buenas condiciones. Si el parto fue por cesárea, es necesario esperar entre seis y ocho semanas, siempre y cuando la operación esté completamente cicatrizada para evitar riesgos de infección o de reapertura. Todo lo anterior, por supuesto, bajo el consentimiento de un médico.

La primera etapa del entrenamiento, comienza con el reequilibrio del cuerpo que acaba de dar a luz. Conforme avanza el tiempo en esta práctica, los ejercicios incrementan su dificultad e intensidad, además ayudarán a perder peso, reafirmar los músculos y adquirir fuerza y estabilidad central.

Practicar pilates ayudar a disminuir el cansancio, el dolor de espalda, el estreñimiento, la retención de líquidos, la ansiedad y la depresión. Asimismo, es posible aumentar los niveles de fuerza, energía y resistencia física, mejorar la postura y la alineación del cuerpo, la circulación y aporta en gran medida a la sensación bienestar. Con ello, mejora también la autoestima. A su vez, la concentración en el trabajo físico, ayudará a alcanzar una claridad mental y así encontrar equilibrio en la vida.

Te aconsejamos realizar estos ejercicios bajo la supervisión de un experto, ya que la rutina deberá ser adaptada a las necesidades particulares, teniendo en cuenta factores como el tipo de parto, la disposición y estructura de la zona abdominal y del suelo pélvico.

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