Posts de la categoría ‘Blog’

Método pilates y la artrosis

Las articulaciones que son afectadas en mayor medida por esta afección, son las de las manos, las rodillas, la cadera y la columna. Si bien, lamentablemente, en la actualidad no figura un tratamiento específico, existe una amplia gama de recursos para frenar, de cierta forma, las deformaciones que podrían agravar la condición.

Si lo que se desea en prevenir su aparición o reducir sus efectos, es recomendable mantener la movilidad y estabilidad de las articulaciones, a través de la práctica regular de ejercicios de bajo o nulo impacto, integrales y equilibrados.

Pero, de seguro estás pensando: “¿Cómo podré hacer actividad física con el dolor que tengo?”. Pues, te contamos que el pilates es considerado una técnica de rehabilitación, inclusive para quienes sufren de artrosis. Esto, por sus movimientos suaves realizados de forma muy controlada.

El Metodo Pilates es altamente recomendado para tratar casos de artrosis, ya que durante sus rutinas los ejercicios se realizan para incentivar el movimiento articular, irrigando y dando tono a los ligamentos, drenando la articulación. De forma que se podrá mejorar la estructura que sostiene la articulación, fortaleciendo y flexibilizando todos los grupos musculares que amortiguan la carga; aliviando los dolores, mejorando la movilidad de la articulación afectada e, incluso, revirtiendo el curso de la anomalía.

A continuación, te recomendamos dos ejercicios enfocados en aliviar los molestos dolores de la artrosis:

Cat Stretch (Estiramiento de Gato): debes practicar este movimiento sobre una colchoneta, en posición de gato (cuatro apoyos). Comienza con una postura neutral de columna y de la región lumbopélvica, siguiendo con un movimiento de articulación de esta zona hacia una flexión. Intenta que sea una acción progresiva desde la zona lumbar hasta la cervical. Luego, vuelve a la posición de inicio, es decir, neutral. Repite esta rutina cinco veces.

Hip Release (Relajación de Caderas): boca arriba, posiciona la pelvis en una postura neutral y extiende los brazos a lo largo del cuerpo. Asimismo, dobla las piernas con los pies apoyados en el suelo, con una separación al ancho de tus caderas. Deja que una pierna se abra hacia fuera, siempre evitando un movimiento excesivo de la pelvis, desde ahí estiramos la pierna manteniendo el contacto del talón con el suelo. Rota a interno desde la cadera y vuelve a la posición inicial flexionando la rodilla y la cadera. Hazlo cinco veces de cada lado.

Es muy importante que tengas en consideración, a la hora de practicar cualquier método enfocado en rehabilitar lesiones o patologías, hacerlo con la asesoría experta de un profesional, ya que existe el riesgo de sufrir nuevas afecciones.

El método pilates y las lesiones de rodilla

Lamentablemente, a causa del dolor, inconscientemente como medida compensatoria se tiende a modificar la postura y forma de caminar. Esto conlleva desequilibrios en otras partes del cuerpo, los cuales podrían derivar en afecciones a la cadera, espalda o cervicales. Sin embargo, la buena noticia es que practicando el método pilates se logrará una cy evitará la desestabilización en otras partes del cuerpo.

El pilates, al ser un entrenamiento de bajo impacto, no estresa los ligamentos. Además, fortalece la musculatura de las extremidades inferiores, previene lesiones y favorece un movimiento más eficiente. Lo anterior, debido a que el método ejercita el Powerhouse, área comprendida por la zona abdominal, los glúteos y la espalda baja, áreas directamente relacionadas con el equilibrio. Asimismo, sus rutinas tonifican los cuádriceps, aductores e isquiotibiales, protegiendo la articulación.

La precisión de los movimientos en el método, la respiración controlada, la concentración, alineación, centralización y la fluidez, contribuirán positivamente en la recuperación física, logrando un importante control corporal y corrigiendo malos hábitos posturales.

El método se puede practicar con diversas máquinas como el Reformer o el Cadillac, también con accesorios como las bandas elásticas de resistencia, ideales para la prevención o recuperación de lesiones y excelente complemento en el trabajo de fortalecimiento de rodillas, piernas y pies.

Es importante tener en consideración al momento de realizar los ejercicios: no bloquear la rótula en la extensión de rodilla, evitar la flexión de más de 90º (sobre todo con carga), trabajar con una buena alineación de miembros inferiores, así como también realizar los estiramientos de forma suave y mantenida.

Te invitamos a practicar pilates confiadamente, ya que el método es cada vez más utilizado en el tratamiento y recuperación lesiones. No obstante, si bien los resultados serán totalmente gratificantes, es importante que lo practiques regularmente, ya que fortaleciendo nuestro cuerpo es la mejor manera de evitar y prevenir todo tipo de traumatismo.

El método pilates y las hernias discales

Cuando el método pilates es aplicado en personas con hernia o protusión discal, se deben desarrollar ejercicios que contribuyan a fortalecer la musculatura del tronco, reforzando la zona lumbar y abdominal. Asimismo, se deben realizar rutinas que mejoren la movilidad, faciliten la alineación de la columna e incrementen la fuerza de los músculos paravertebrales. Este método, en especial, tiene la particularidad de estimular la musculatura profunda del Powerhouse, esta es la mejor forma de proteger la espalda de cualquier patología en la zona.

Uno de los ejercicios más recomendados en el caso de sufrir dicha dolencia es el Reformer, rama del pilates que se realiza sobre una cama constituida por un carro deslizante, con muelles o resortes que le oponen resistencia al movimiento. Este es uno de los sistemas más efectivos dentro del método, principalmente a la hora de tratar afecciones como la hernia discal, debido a que la mayoría de los movimientos se realizan acostado de espaldas sobre el carro, siendo esta la posición más segura para proteger la columna vertebral.

Sin embargo, antes de comenzar a practicarlo, hay que tener en cuenta que se debe trabajar evitando aquellas rutinas de ejercicios en los que se combina la flexión de columna con la rotación de la misma, como es el caso de the saw o ’la sierra’. Los entrenamientos de hiperextensión de tronco en posición boca abajo, deben realizarse de forma muy controlada, alineando siempre la espalda correctamente y procurando cuidar la región.

Es importantísimo hacer hincapié en que el método pilates fue diseñado para practicarse de forma segura, mayormente en el caso de sufrir alguna patología como es la hernia discal. Por lo cual, siempre es necesaria la supervisión de un profesional calificado durante el proceso.

Te animamos a que practiques el método y sientas los resultados de este nuevo despertar sensitivo, el cual de seguro promoverá en ti hábitos saludables, tanto físicos como mentales.

El pilates, además de contribuir a desarrollar una postura correcta y erguida, te ayudará a crear conciencia sobre tu propio cuerpo, aplicables en la vida cotidiana, previniendo lesiones y haciéndote sentir mucho mejor.

¿Cómo ayuda la práctica del método pilates al colon irritable?

Esta molesta afección, es una enfermedad funcional, es decir no existe ningún signo orgánico que permita diagnosticarlo. Se caracteriza por la alteración en la movilidad del tubo digestivo y afecta, principalmente, a mujeres entre los 20 y 30 años. Las molestias que desencadena esta anomalía son: dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, distensión abdominal después de comer, flatulencia, eructos frecuentes, sensación de pesadez intestinal, mal humor, dolores de cabeza, trastornos de sueño, entre otros.

Generalmente, se ha intentado tratar esta enfermedad con la ingesta de medicamentos como: tranquilizantes, antiespasmódicos, procinéticos y antiflatulentos. No obstante, ninguna de estas vías ha dado gran resultado, ya que la mayoría de los regímenes en base a fármacos, apunta a aliviar las molestias, pero no a combatir el problema en sí.

Practicar regularmente actividad física es, sin duda, una de las mejores recomendaciones que te podemos dar para combatir el estrés físico y psíquico, ya que no sólo mejora la salud, sino que relaja los músculos y ayuda a descansar mejor. Por lo tanto, el ejercicio nos mantiene en buena forma y fortalece nuestro sistema digestivo; así como también relaja nuestro sistema nervioso, generando que nuestro organismo se revitalice y el cuerpo sea más fuerte, reforzando el sistema inmunológico.

Sin embargo, todos los ejercicios no tienen el mismo efecto, sino que deben reunir ciertas condiciones, como: la relajación, control, intensidad adecuada, etc. Proyectando esto al caso específico del colon irritable, se debe considerar un trabajo que implique movilidad, relajación, y estímulo a la circulación de la zona abdominal (Powerhouse). El método pilates se orienta a un objetivo específico, ya que sus más de 800 ejercicios permiten alcanzar resultados efectivos en el manejo no farmacológico de esta patología.

Para tratar adecuadamente el colon irritable mediante la práctica del pilates, es necesario seleccionar secuencias de ejercicios integrados, en relación a los objetivos específicos que se quieran obtener, que permitan fortalecer los tres niveles de nuestro ser: físico, emocional y mental. Con ello, se alcanzará una mejor calidad de vida, basada en una sana relación con nosotros mismos, y a la vez, con nuestro entorno.

Como dijimos anteriormente, existen muchas formas de controlar el estrés, pero la clave está un cambio en el estilo de vida, por lo cual se recomienda realizar ejercicios y técnicas de relajación; factores que encontrarás en las rutinas del método pilates.

Practicar Pilates antes y después del parto puede ser muy beneficioso para tu salud

Durante el embarazo, la mujer podría sufrir dolores y molestias debido a los cambios fisiológicos y físicos que experimenta. Luego del proceso de gestación y parto, los músculos de la pared abdominal se estiran y, como resultado, se debilitan. La zona del suelo pélvico también sufre una gran tensión y tienden a estirarse y a descender más en la pelvis, debido al peso del bebé.

Una gran ayuda para aliviar estos síntomas, y recuperar la forma física previa al embarazo, es la práctica del pilates. En este sentido, el método se centra en fortalecer los grupos musculares que más sufren durante el embarazo y el parto. Su objetivo, principalmente, es recuperar la alineación y la estabilidad postural, las cuales se pudieron ver afectadas por el cambio del centro de gravedad en el cuerpo durante el período prenatal.

Debes tener en cuenta que no es necesario que hayas practicado pilates antes ni durante el embarazo. En caso de que el parto haya sido por vía vaginal y sin complicaciones, se puede empezar a practicar esta rutina de ejercicios entre las cuatro y seis semanas posteriores del parto, siempre y cuando se cuente con el alta médica y el bebé esté en buenas condiciones. Si el parto fue por cesárea, es necesario esperar entre seis y ocho semanas, siempre y cuando la operación esté completamente cicatrizada para evitar riesgos de infección o de reapertura. Todo lo anterior, por supuesto, bajo el consentimiento de un médico.

La primera etapa del entrenamiento, comienza con el reequilibrio del cuerpo que acaba de dar a luz. Conforme avanza el tiempo en esta práctica, los ejercicios incrementan su dificultad e intensidad, además ayudarán a perder peso, reafirmar los músculos y adquirir fuerza y estabilidad central.

Practicar pilates ayudar a disminuir el cansancio, el dolor de espalda, el estreñimiento, la retención de líquidos, la ansiedad y la depresión. Asimismo, es posible aumentar los niveles de fuerza, energía y resistencia física, mejorar la postura y la alineación del cuerpo, la circulación y aporta en gran medida a la sensación bienestar. Con ello, mejora también la autoestima. A su vez, la concentración en el trabajo físico, ayudará a alcanzar una claridad mental y así encontrar equilibrio en la vida.

Te aconsejamos realizar estos ejercicios bajo la supervisión de un experto, ya que la rutina deberá ser adaptada a las necesidades particulares, teniendo en cuenta factores como el tipo de parto, la disposición y estructura de la zona abdominal y del suelo pélvico.